Hoy recibimos nuestras palmas de la victoria, que no son sino las palmas del martirio; es decir, la cruz gloriosa en la que Cristo nos ha ganado la vida verdadera y perdurable.
Hoy recibimos nuestras palmas de la victoria, que no son sino las palmas del martirio; es decir, la cruz gloriosa en la que Cristo nos ha ganado la vida verdadera y perdurable.
eso es verdad el arbol de vida eterna, misterio del universo columna de la tierrra y en sus brazos abiertos brilla el amor de Dios.