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Primera Comunión

Esta galería contiene 8 fotos.

¿Se acuerdan de aquella entrada que hablaba del problema de cocinar dos conejos a la misma vez y del peligro de que uno de ellos termine quemándose? Resulta que el Señor ha estado más que esplendido con nosotros y hoy … Sigue leyendo

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Diciéndole adiós a casa

Estando tan extremadamente cansado como suele estar cualquier persona que haya sobrevivido a una mudanza, siento que esto debe ser escrito y publicado el día de hoy a como de lugar, para que nos quede como un memorial de lo acontecido. Haré mi mejor esfuerzo para que el sueño y el cansancio no me venzan.

Un once de agosto de 2001, hace casi 10 años, nos mudamos al apartamento de La Mora. Llegamos allí con Samuel de un año de edad y Santiago a punto de nacer. Hoy, después de una década que vió nacer a tres de nuestros hijos y morir a mi hermano Reinaldo, hemos desocupado nuestro viejo hogar para entregárselo a sus nuevos dueños y comenzar así una nueva etapa en nuestras vidas.

Durante estos diez años han sucedido todo tipo de cosas, la mayoría de las cuales las vivimos dentro de las acogedoras paredes del apartamento A-03. Santiago nació exactamente un mes después de haber llegado a La Mora, un once de septiembre de 2001. Recuerdo que hubo otro suceso de casi igual importancia ese mismo día. Al año siguiente en Venezuela tuvimos la ocasión de sentir por pocas horas como se vive sin Chavez como presidente durante los eventos de abril de 2002. Lamentablemente fueron solo eso; unas pocas horas.

Luego llegaron las niñas, María Claudia en 2004 e Isabel en 2006. Se completaba de esa manera el sexteto familiar (incluyendo a papá y mamá) que tenemos hoy en día.

Las niñas toman una siesta

Durante los últimos meses de 2007 tuvimos un abrebocas de lo que sería vivir fuera de La Mora. Como mis padres estaban pasando una temporada extendida en Houston, Texas, nos pidieron que pasáramos ese tiempo ocupando el apartamento en el que vivían para ese entonces. De allí surgió la idea de vender y comprar otra casa o apartamento donde pudiésemos vivir con un poco más de comodidad y dignidad.

No todo fue un mar de felicidad mientras vivimos en ese apartamento. El 24 de junio del año pasado nos despertó una llamada a mitad de la noche para informarnos sobre la trágica muerte en un accidente automovilístico de mi hermano Reinaldo. Que difícil es creer que ya pronto se va cumplir un año de tu partida a la casa del Padre.

En fin, hemos vivido a plenitud durante esta última década. Con más alegrías y satisfacciones que tristezas y decepciones. Podemos decir que el Señor ha estado grande con nosotros y que estamos alegres. Para terminar los dejamos con un tweet que publicamos anoche con motivo de nuestra partida a una nueva vida, en una casa nueva. Pensamos que encierra todos los sentimientos por los que se atraviesa al dejar una vivienda para ir a fundar un hogar en otra parte.

 

Cocinando dos conejos (¡ojalá no se queme el más importante!)

¿Que es lo que normalmente pasa cuando una persona cocina dos conejos (o cualquier cosa) a la misma vez? Uno de los dos termina quemándose por falta de atención, ¿no es así?

Pues en algo parecido nos tiene el Señor actualmente. ¿Cuando nos íbamos a imaginar que un evento tan importante como la Primera Comunión del mayor de nuestros hijos coincidiría con otro bastante significativo de por sí, como lo es una mudanza? En cuestión de días, a mas tardar este sábado, deberíamos ya haber vaciado el viejo apartamento y estar mudados al lugar que Dios, en su infinita misericordia, ha proveído para nosotros. El detalle es que al día siguiente Samuel estará recibiendo por primera vez el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

Tal y como señalábamos en el título de esta entrada, ojalá que la tensión y angustia que suele acompañar a uno de estos acontecimientos no haga que descuidemos al otro, infinitamente más importante. Les pedimos a todos, una vez más, que recen por nosotros.

La boda real, Juan Pablo II y Osama Bin Laden

Hay veces que uno escribe sencillamente porque siente que algo debe decirse con respecto a lo que esté sucediendo en determinado momento. Y durante el fin de semana recién concluido pasaron demasiadas cosas. Lo siguiente es un intento de ver esas cosas con perspectiva. De ponerlas a cada una en su lugar.

Hagamos esto en forma cronológica, ¿les parece? Primero tenemos la boda real del viernes pasado. Aquí no hay mucho que decir, la verdad. Siempre es bello y digno de celebrarse que un hombre y una mujer se unan en el sacramento del matrimonio. Así se trate de tu compañero de trabajo y de su novia o del fulano William y la suya. Ambos matrimonios son dignos e importantes a los ojos de Dios pero para uno montamos un circo y para el otro no.

Luego vino el domingo y la beatificación de Juan Pablo II. Sin duda alguna la noticia más alentadora y esperanzadora del fin de semana, no le quedó otra que quedar ensanduchada entre la boda real y la muerte de Osama Bin Laden. Lo triste es que la cínica sociedad en la que vivimos hoy en día prefiere consumir, digerir y vomitar noticias como estas dos últimas y dejar la beatificación de un hombre como lo fue Juan Pablo II para los curas y las monjas en los conventos. Preferimos el espectáculo y la violencia que la esperanza de la santidad.

Por último tenemos la muerte de un hombre y la celebración delirante, televisada a nivel mundial que trajo consigo. Ciertamente Osama Bin Laden no era el favorito de casi nadie. Confieso que yo mismo exclamé para mis adentros una especie de “¡Ah vaina buena!”, pues hablamos del enemigo público número uno de más de 90% de la humanidad. Pero, ¿como fue que dijo Jesucristo, Nuestro Señor?

Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian. Bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian.

Un cristiano no puede celebrar nunca la muerte de un ser humano, por repulsiva que nos haya parecido su existencia. Mas o menos esto es lo que nos dice el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi en esta nota. El amor en la dimensión de la cruz puede ser escandalizante para algunos, no nos quepa la menor duda.

Bien. Pidamosle a Dios que por la acción del Espíritu Santo podamos tener la sabiduría y el discernimiento necesarios para darle a cada uno de los eventos que suceden a nuestro alrededor su merecida importancia. No la que el mundo quiera que le demos.

Sábado de Gloria

¿Qué es lo que pasa? Un gran silencio se cierne hoy sobre la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey está durmiendo; la tierra está temerosa y no se atreve a moverse, porque el Dios hecho hombre se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde hace siglos. El Dios hecho hombre ha muerto y ha puesto en movimiento a la región de los muertos.

Lo anterior, tomado de una antigua homilía sobre el santo y grandioso Sábado, describe el sentimiento de este día en el que todo ha girado en torno a los preparativos para la solemne Vigilia Pascual, que comienza en cuestión de pocas horas.

Desde la mañana y hasta bien entrada la tarde todo fue un constante corre-corre, comenzando con las laudes a las que asistió Patricia mientras yo alistaba a los niños aquí en casa. Luego ella nos pasó recogiendo y fuimos a la parroquia donde teníamos primero que nada, la preparación y asignación de lecturas para la vigilia, seguido del arduo trabajo que implica tener listo el templo para la fiesta más importante que pueda celebrar el cristianismo. Además, tuvimos que ir a comprar parte de los atuendos que vestiremos esta noche: zapatos para las niñas y pantalones para los varones.

De regreso a casa, hicimos un par de paradas más para comprar cosas que hacían falta en la casa y henos aquí, bañados y listos para vestirnos cuando sea la hora para luego marcharnos a celebrar que Cristo, nuestra pascua, ha resucitado.

Cristo desciende a rescatar a los justos del Antiguo Testamento

Para concluir, les dejamos a continuación la homilía completa que citábamos al darle inicio a esta entrada. En ella se describe el encuentro entre Cristo resucitado y Adán, como figura de los justos del Antiguo Testamento que esperaban la redención. ¿Estás listo (o lista) para recibir a Cristo Resucitado en tu vida?

¿Qué es lo que pasa? Un gran silencio se cierne hoy sobre la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey está durmiendo; la tierra está temerosa y no se atreve a moverse, porque el Dios hecho hombre se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde hace siglos. El Dios hecho hombre ha muerto y ha puesto en movimiento a la región de los muertos.

En primer lugar, va a buscar a nuestro primer padre, como a la oveja perdida. Quiere visitar a los que yacen sumergidos en las tinieblas y en las sombras de la muerte; Dios y su Hijo van a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él.

El Señor hace su entrada donde están ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la cruz. Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: «Mi Señor está con todos vosotros». Y responde Cristo a Adán: «y con tu espíritu». Y, tomándolo de la mano, lo levanta, diciéndole: «Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos y te iluminará Cristo».

Yo soy tu Dios, que por ti me hice hijo tuyo, por ti y por todos estos que habían de nacer de ti; digo, ahora, y ordeno a todos los que estaban en cadenas: “Salid”, y a los que estaban en tinieblas: “Sed iluminados”, y a los que estaban adormilados: “Levantaos.”

Yo te lo mando: Despierta, tú que duermes; porque yo no te he creado para que estuvieras preso en la región de los muertos. Levántate de entre los muertos; yo soy la vida de los que han muerto. Levántate, obra de mis manos; levántate, mi efigie, tú que has sido creado a imagen mía. Levántate, salgamos de aquí; porque tú en mí y yo en ti somos una sola cosa.

Por ti, yo, tu Dios, me he hecho hijo tuyo; por ti, siendo Señor, asumí tu misma apariencia de esclavo; por ti, yo, que estoy por encima de los cielos, vine a la tierra, y aun bajo tierra; por ti, hombre, vine a ser como hombre sin fuerzas, abandonado entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto paradisíaco, fui entregado a los judíos en un huerto y sepultado en un huerto.

Mira los salivazos de mi rostro, que recibí, por ti, para restituirte el primitivo aliento de vida que inspiré en tu rostro. Mira las bofetadas de mis mejillas, que soporté para reformar a imagen mía tu aspecto deteriorada. Mira los azotes de mi espalda, que recibí para quitarte de la espalda el peso de tus pecados. Mira mis manos, fuertemente sujetas con clavos en el árbol de la cruz, por ti, que en otro tiempo extendiste funestamente una de tus manos hacia el árbol prohibido.

Me dormí en la cruz, y la lanza penetró en mi costado, por ti, de cuyo costado salió Eva, mientras dormías allá en el paraíso. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te sacará del sueño de la muerte. Mi lanza ha reprimido la espada de fuego que se alzaba contra ti.

Levántate, vayámonos de aquí. El enemigo te hizo salir del paraíso; yo, en cambio, te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celestial. Te prohibí comer del simbólico árbol de la vida; mas he aquí que yo, que soy la vida, estoy unido a ti. Puse a los ángeles a tu servicio, para que te guardaran; ahora hago que te adoren en calidad de Dios.

Tienes preparado un trono de querubines, están dispuestos los mensajeros, construido el tálamo, preparado el banquete, adornados los eternos tabernáculos y mansiones, a tu disposición el tesoro de todos los bienes, y preparado desde toda la eternidad el reino de los cielos.»

Viernes Santo

Desde anoche el día de hoy se perfilaba como uno largo y atareado. Y en efecto, así fue. Pero Dios quiso que todo se fuera resolviendo bien y al final del día el balance es positivo.

Comenzamos temprano en la mañana decidiendo como hacer para ir a rezar laudes, participar en el Vía Crucis que le sucedería y llevar a los niños al ensayo de los cantos de la Pascua; todo con un solo carro. Si a esto le añadimos el montón de diligencias y compras que Patricia tenía que hacer, se entenderán los momentos de tensión que vivimos durante la primera parte del día. Sin embargo, como ya hemos dicho, todo se fue solucionando y a las dos de la tarde estábamos listos para iniciar la celebración de la Pasión del Señor y el rito de la adoración de la Cruz Gloriosa.

Al terminar fuimos Patricia y yo (los niños se quedaron con sus abuelos) a comernos un almuerzo tardío, en medio del ayuno penitencial que la iglesia recomienda para este Viernes Santo, para luego darle inicio al ayuno sacramental que nos va a ayudar a estar en tensión y expectativa para la noche de mañana. Noche de noches. Noche en medio de la cual Jesucristo victorioso retorna del Sheol para abrirnos las puertas eternas.

Más sobre la Vigilia Pascual el domingo por la noche. Mañana relataremos como transcurrió nuestro Sábado de Gloria.

Domingo de Ramos

Hoy, como lo venimos haciendo desde nuestra profesión de fe,  hemos cantado el credo en la parroquia en medio de la celebración de la Pasión del Señor, la cual fue precedida por la procesión de las palmas.

Acto seguido tuvimos un excelente ágape en casa de uno de los hermanos, donde además de la buena comida y compartir disfrutamos de la compañía del Espiritu Santo, que sin duda está sumamente enamorado de nuestra comunidad.

¡Un aplauso para el Señor que se ha desbordado en generosidades para con nosotros en este día!

A continuación, algunas fotos del día: