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¿Dios también quiere a los malos?

Era necesario que publicara aquí mi eco de la eucaristía de anoche. Y comienza con esta inocente pregunta que me hiciera una de las niñas (me parece que fue Isabel) hace un par de días:

Papi, ¿Dios también quiere a la gente mala?

¡Estas niñas salen con cada pregunta!

Mi respuesta no titubeó: “Claro que Dios quiere a los malos. Dios es amor y no puede negarse a si mismo; por lo tanto Dios nos quiere a todos; malos y buenos”.

“Y además yo creo que la gente mala no es tan mala. Son solo un poquito malos” – añadió Isabel.

A esto le tuve que responder con más sinceridad de la que hubiese querido: “La verdad es que hay gente muy pero muy mala, Isabel” – añadiéndole: “Pero es por esa gente por la que más debemos rezar. Si rezamos por ellos quizás se conviertan y podamos alcanzar lo que Dios quiere para nosotros: que nos amemos los unos a los otros como El nos ha amado. Eso sería lo máximo; algo así como comenzar a vivir en el cielo desde aquí ya mismo”.

Ahora recuerdo esa conversación y me digo a mi mismo: Solo te queda creerte todo eso, Rolando.

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Paz en la tierra…incluso en Egipto

La verdad es que la mayoría de las veces esa frase, paz en la tierra, suena a algo fantasioso, ilusorio y hasta vacío e imposible de alcanzar.

Pero esta foto que me encontré ayer en Twitter es un testimonio patente de que es posible el amor y la solidaridad entre los hombres. Un grupo de jóvenes cristianos montando guardia y protegiendo a los musulmanes alzados contra el régimen de Hosni Mubarak mientras oran.

Recemos para que cesen las dictaduras no solo en Egipto, Túnez o Venezuela sino en el mundo entero y para que la fe, el amor y la esperanza sean los motores que nos permitan soñar con un mundo donde todos podamos vivir en paz como verdaderos hermanos.

Amen.

El Papa no aprueba el uso del condón

Parece un absurdo tener que titular esta entrada con algo tan obvio. Pero por supuesto que Su Santidad, el Papa Benedicto XVI no ha dicho jamás que está bien ponerse un condón para no tener más muchachos o para no contagiarse de SIDA.

Al parecer hay todo un revuelo gracias a algunos medios de comunicación que han tergiversado declaraciones que el Papa diera en una entrevista publicada en forma de libro bajo el título “El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos”. Allí lo que El Santo padre ha dicho es que  el camino para vencer el SIDA no es el preservativo, sino la humanización de la sexualidad.

En la entrevista que dio durante un vuelo a Camerún en marzo de 2009, al preguntarsele por la labor de la Iglesia en la lucha contra el SIDA, bastante extensa en todo el mundo y en especial en África, el Papa dijo que el camino para enfrentar esta enfermedad “puede encontrarse solamente en un doble esfuerzo: el primero consiste en una humanización de la sexualidad, es decir una renovación espiritual y humana que lleve consigo un nuevo modo de comportarse el uno con el otro”.

El segundo paso que propuso para esta tarea es el de “una verdadera amistad también y sobre todo con los que sufren, la disponibilidad, también con sacrificios, con renuncias personales, para estar con los sufrientes”.

La verdad es que no se por donde comenzar a ver en estas declaraciones que el Papa en momento alguno esté autorizando el uso del condón. Lo que si queda claro es el valor que tiene el sucesor de Pedro de visitar el continente africano, totalmente destrozado por el SIDA, para decir con firmeza que la solución al problema no está en lo más pragmático y directo, en lo que todos quisieran (y quizá de allí el origen a todo este “mal entendido”). Que el respeto al cuerpo humano y a la sexualidad como manifestación del amor entre un hombre y una mujer, por más complicado y anticuado que parezca, resulta ser la vía más eficaz de hacerle frente a esta enfermedad.

Catequizando del colegio a la casa

Hoy regresábamos a casa después de que los muchachos salieran del colegio y como no es de extrañarse, dos de ellos venían peleando todo el camino. En este caso en particular se trataba de Isabel, la menor de todos y de Santiago, el segundo mayor. Isabel, en un arranque de rabia le gritó a todos en el carro: “¡Ya no quiero más a este Santiago!”

Por la forma en que lo dijo, sonó algo así como que a su hermano Santiago si lo quería, pero no a este que la estaba molestando tanto.

La ocasión me pareció excelente para explicarle, no solo a Isa sino a todos los hijos, que  los niños cristianos están llamados a quererse y aceptarse tal cual como son. Sin querer cambiarles nada. Tal cual como Cristo nos amó.

Isa, tu debes querer a Santy así como es el. Igual, Santiago debe querer a Samuel así como es el y Samuel debe querer a María Claudia de la misma forma; y así mismo Mary debe querer a Mamá y Mamá a Papá.

A fin de cuentas no fue nada extraordinario lo acontecido pero me pareció que valía la pena compartir el día a día de la familia, con sus peleas y sus soluciones a veces muy cristianas, a veces no tanto.

Demás está invitarlos a que en los comentarios compartan un poco como se solucionan las peleas caseras en sus hogares. Shalom.

Perdónanos como nosotros perdonamos…

Dando tumbos por la red uno se encuentra de vez en cuando con manifestaciones del amor de Dios en medio de la gente. He aquí la historia de un hombre que perdió a su esposa, hijas y suegra en el accidente aéreo de San Diego, donde un F-18 se estrelló sobre unas casas. Este inmigrante coreano lo único que ha dicho sobre el piloto del avión que arrasó con su familia es que no lo culpa por lo sucedido y pide además que recemos para que no sufra por este accidente.

Definitivamente, existen el amor y el perdón.