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Lunes Santo con renuncia a Satanás

El día de ayer estuvo un tanto complicado.  A decir verdad estuvo bastante más complicado de lo que parecía en un principio.

En horas de la tarde dejamos a los niños en su ensayo de los cantos para la vigilia y Paty y yo aprovechamos para hacer algunas diligencias. Luego, al pasarlos buscando fue cuando la cosa se puso interesante. Una hermana de la comunidad nos recordó que esa noche unos hermanos de la parroquia de San Francisco harían pública renuncia a Satanás “y todas sus pompas y deducciones”; esto como parte del ultimo paso en el Camino Neocatecumenal.  Ya solo le queda a estos hermanos el viaje a Tierra Santa, en luna de miel con el Señor.

En fin; tuvimos que hacer todo tipo de arreglos y a toda marcha para poder asistir a esta hermosa liturgia. A fin de cuentas el Señor nos abrió las aguas y pudimos estar allí.  Eso sí, terminamos llegando a casa a eso de la medianoche, con todos los niños dormidos y extenuados pero bien valió la pena el esfuerzo. El Señor no se deja vencer en generosidad y anoche nos permitió ser testigos de la santidad a través de esta comunidad de hermanos en la fe.

 

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En enero, un paso más

Pues resulta que los hermanos de la primera comunidad de la parroquia La Consolación en Barquisimeto hemos sido convocados para una convivencia hacia finales del mes de enero con el fin de dar inicio a este nuevo paso en el itinerario de crecimiento en la fe que es el Camino Neocatecumenal.

Casa de convivencias: ¡allá vamos!

Hace unos años hicimos el paso de la Iniciación a la Oración. En aquel entonces se nos dijo que al cabo de algunos años, y después de haber hecho importantes pasos como la Traditio (en donde recibimos la tradición de la iglesia, es decir, el Credo de los Apóstoles) y la Reditio (donde pudimos devolver este talento haciendo solemne profesión de fe) retomaríamos el paso de la oración pero ya a un nivel superior. Un nivel insuperable, si se quiere. Estamos hablando de la primera parte del Padre Nuestro. La oración del Señor. La oración de oraciones.

Esperemos que el Espíritu Santo nos acompañe y nos ayude e ilumine en este andar hacia una fe adulta. Amen.

Iglesia, Internet y Comunidad

Hace unos días me encontré con este artículo en el timeline de nuestra cuenta en Twitter. Resulta que la iglesia ha estado inspirando el surgimiento de comunidades cristianas por más de dos milenios y ahora vienen portales virtuales como Facebook, Twitter, Flickr e inclusive WordPress (plataforma usada para este blog) y en menos de 10 años han querido adueñarse y monopolizar  todo lo que tenga que ver con la palabra comunidad.

Por supuesto que estos sitios en la red giran alrededor de otro tipo de comunidad. Intentan acercar a un montón de desconocidos con afición por la fotografía, por ejemplo, y en torno a este tema se agrupa lo que terminan denominando una comunidad de fotógrafos en sitios como Flickr. Igual sucede en el caso de Facebook. Gente que en algún momento tuvo contacto entre sí en el mundo real se vuelven a conectar después de decenas de años sin saber nada el uno del otro y surge una nueva “comunidad” virtual.

¿Es esto una comunidad de comunidades?

El problema radica en que al parecer la iglesia católica, la comunidad de comunidades por excelencia, había descuidado un poco estos espacios y había llegado a un punto en que la comunicación entre sus miembros se daba de forma totalmente vertical, donde el mensaje, verdadero y único, se transmitía desde arriba hacia los miembros quienes se dedicaban únicamente a consumir el contenido sin mayores posibilidades de crearlo. El Papa Benedicto XVI ha dejado bien claro que es la misión de todo cristiano difundir el mensaje del evangelio aprovechándose en especial de los más modernos y masivos medios de comunicación. El Santo Padre mencionó dentro de estos a los blogs y a plataformas como YouTube, Twitter y Facebook para que en el mundo entero se diera a conocer el mensaje salvador del Hijo único de Dios, muerto y resucitado. Desde entonces, la web 2.0 ha sido abordada con entusiasmo por el catolicismo y el contenido informativo es ahora creado y consumido horizontalmente originándose un bagaje comunicacional mucho más rico y dinámico. Por supuesto que nace un problema: un altísimo porcentaje de ese contenido creado por las masas va a estar no solo errado, sino en ocasiones, mal intencionado, trayendo como consecuencia el peligroso relativismo del que tanto nos ha advertido el Supo Pontífice.

Pero vale la pena el riesgo. Al menos eso creemos los que inspirados por el Espíritu Santo hemos decidido tener una presencia en Internet con el propósito de evangelizar. He ahí probablemente la solución al dilema: pedir y esperar que sea el Señor mismo, a través de su Santo Espíritu quien escriba estas líneas, quien actualice los status en Facebook o en Twitter, quien edite los videos y fotos subidos a YouTube, Flickr o Tumblr para que personas “de toda raza, pueblo, lengua y nación” vengan a conformar La Comunidad, La Asamblea; es decir , La Iglesia.

Reditio

La cuaresma de 2010 pasará a la historia, sino para todo el mundo, al menos para los hermanos de la 1ra comunidad de la parroquia La Consolación.

Durante ese tiempo hicimos solemne profesión de fe ante toda la gente de la parroquia, nuestros familiares y amigos. Todos ellos fueron invitados a presenciar este momento tan impactante en nuestro itinerario de conversión al cristianismo y fue solo gracias a la ayuda del Espíritu Santo que pudimos confesar a Jesucristo, muerto y resucitado, mientras explicábamos como cada uno de los artículos del credo se hacían realidad palpable  en nuestras vidas e historias concretas.

Al concluir las profesiones de fe tuvimos en la víspera del domingo de la Pasión del Señor el rito de las palmas, donde se nos entregaron las palmas de la victoria (o como se nos haría palpable poco meses después; las palmas del martirio).  Poco a poco, el Señor nos va convirtiendo en cristianos adultos.

Para los interesados, aquí tenemos fotos del rito y del ágape que le siguió. Esperamos que las disfruten.

No hay mayor genocidio

Acabo de leer una noticia verdaderamente espantosa: En China se llevan a cabo cada año alrededor de 13 millones de abortos. En realidad son muchos mas, pues este número es el declarado oficialmente por las clinicas y hospitales de ese país. Si a eso le sumamos todos los abortos realizados en zonas rurales o urbanas no registrados pues quien sabe en realidad cuantos asesinatos de niños y niñas sin nacer se cometen anualmente en el gigante asiático.

La mayoría de estos abortos son practicado a muchachas jóvenes solteras que conocen poco de métodos anticonceptivos. Y he aquí, que seguramente muchos estarán pensando: “Obviamente la solución a este problema está entonces en desarrollar una amplia y multimillonaria campaña para educar a las chinitas y que aprendan como tener sexo a diestra y siniestra sin quedar embarazadas”. Mas de uno estará pensando “pero bueno chico, ¿es que esta gente no ha escuchado hablar de pastillas anticonceptivas?”; a lo que desde la Iglesia respondemos: Puede que no hayan escuchado sobre pastillas anticonceptivas, pero de lo que seguramente jamás han escuchado hablar es del amor de Dios y de como su hijo Jesucristo tiene poder para devolverle la vida al hombre de hoy. Poder para hacer que esas millones de chicas chinas valoren sus cuerpos y sepan que estos son templos sagrados donde puede residir el Espíritu Santo. Solo hace falta que se les anuncie esto. ¡Esta verdad le entra a la gente por medio de la necedad de la predicación! ¡Ojalá el Señor suscite muchas familias en misión o comunidades enteras que vayan, no solo a la China, sino a cualquier rincón de este mundo donde por desconocimiento de la misericordia infinita de Dios se estén cometiendo crímenes tan atroces como este! ¡Ojala Patricia y yo junto con nuestros hijos seamos movidos a decirle SI a este llamado del Señor!

Mientras tanto nos queda rezar. La Iglesia en Casa invita a todos los que en algún momento del día puedan dedicarle unos minutos a la oración a pedir por todas estas muchachas y por sus indefensos hijitos asesinados a diario, para que el Señor se apiade de todos nosotros y vuelva a hacer todas las cosas nuevas.