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La vida continua

Ya para dejar atrás el deprimente asunto de las elecciones en Venezuela y no seguir aburriéndolos con el temita, pasemos ahora a un evento mucho más intimo y familiar pero no por eso menos trascendental: ¡Samuel, nuestro hijo mayor, ha comenzado a usar franela azul para ir al colegio! Para los que vivan fuera de Venezuela, eso significa que ha comenzado su educación secundaria. Por allá en Julio compartíamos algo al respecto con ustedes y por lo pronto los dejamos con esta imagen del gran Samuel, tomada esta mañana justo antes de salir para el colegio, donde parece preguntarse que es lo que le espera en esta nueva etapa de su vida. ¡Animo, Samu, que el Señor está contigo!

¿Que posibilidades habrá de que me regrese a primaria?

De ñapa les dejamos estas fotos de lo que fue el último día de clases,  justo al concluir la misa de acción de gracias por haberse graduado de la educación primaria.

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El árbol y los búhos

Hace pocas horas una vieja amiga de Paty nos trajo una hermosa pieza de arte hecha por ella misma. Como se puede ver en la foto, la misma consiste en un árbol en el que habitan 6 búhos, es decir Paty y yo más los 4 hijos que viven con nosotros en casa. Hemos de recordar que tenemos dos ángeles en el cielo, producto de embarazos que no llegaron a feliz término.

En parte pensando en ellos y en parte pensando en futuros hijos con los que Dios nos pueda bendecir, le comentaba yo a nuestra amiga que lo bueno de ese árbol es que tiene muchas ramas donde poder alojar a más buhitos. María Claudia, la mayor de las hijas, escuchaba atentamente y de inmediato añadió:

Claro que caben muchos más. En esta rama puede ir mi tía Maykha, aquí puede ir Marianita y en esta otra podría ir Jorge.

Hablaba María de la viuda y los hijos de mi hermano Reinaldo. ¡Que catequesis han sido para mi estas palabras de Macalla! (que es como le decimos en casa a María Claudia): se trata obviamente de alojarlos a ellos tanto en casa como en nuestro corazón. Eso es todo.

Ya hemos comenzado con Jorge. No es raro el fin de semana que pasa con nosotros en casa, y durante el cual asiste con nosotros a la eucaristía el sábado por la noche y a laudes los domingos por la mañana. Ya pronto le tocará a Mariana quedarse a dormir en casa de sus primas y con el favor de Dios en algunos años estarán ambos haciendo las catequesis y entrando en alguna comunidad del Camino. Que se yo. A lo mejor Dios tienen otros planes para ellos pero por los pronto queda claro que en nuestro árbol hay ramas de sobra para recibirlos. Bendito sea el Señor.

Ultimo día de clases (o de como hoy me siento más viejo por tener un hijo en secundaria)

¡Adiós camisa roja, hola camisa blanca!

He aquí que hoy 12 de julio (estaría mi hermano Reinaldo cumpliendo 40 años) marca un hito en la historia de los Silva Cedeño. No solo Isabel, la menor de los hijos, ha tenido hoy su última clase en pre-escolar, sino que casualmente y quizá de forma mas memorable aún, Samuel ha dado el gran paso de dejar atrás la etapa de educación primaria para comenzar pronto el bachillerato, que es como le decimos aquí en Venezuela a la etapa de educación secundaria que antecede a la universidad.

 

Y hablando de la universidad…

He ahí el problema. Tener un hijo en la secundaria es algo que creo poder soportar. Pero lo que si me hace sentir anciano con bastón y mascara de oxigeno es pensar que en cinco años seré el padre de un muchacho rumbo a la universidad (con el perdón de todos nuestros envejecidos lectores con hijos universitarios).

¡Adiós camisa blanca, hola camisa azul!

En fin, la vida no se detiene y hay que adaptarse a las nuevas etapas que por pura gracia de Dios nos va tocando vivir. Lástima que Reinaldo no esté con nosotros para experimentar ninguna de estas cosas, pero estoy seguro de que lo disfrutando por él en las eternas moradas, a la diestra del Padre, supera con mucho cualquier graduación o meta alcanzada aquí en la tierra.

Debe de estar muerto de la risa con mis angustias por la vejez.

Una mujer se esteriliza para poder conseguir trabajo

¿Tener hijos o conseguir trabajo?

Hoy mientras revisaba las actualizaciones en Facebook leí algo que me congeló la sangre en las venas. Una amiga colocaba el siguiente mensaje:

Ayer me llego un Curriculo Vitae en donde la chica decia, entre sus habilidades y destrezas, estar “ESTERILIZADA”

Vuelvo a leerlo y sigo sin saber que le puede estar pasando por la cabecita a alguien que es capaz de operarse para no tener hijos y poder así conseguir trabajo. Pero esa es la Venezuela en la que vivimos hoy en día. Un país en el que se acaba de aprobar una ley (con el cantinflerico nombre de Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras – en serio, no se rían; así se llama) en la que es tal la cantidad de meses de descanso que se le otorgan a las mujeres trabajadoras que den a luz, que para muchas empresas no va a resultar atractivo contratar personal femenino en edad de procreación. De ahí que a esta pobre mujer no se le haya ocurrido mejor idea que echarse tijeras en sus trompitas de Falopio y mandar al quinto infierno el don que Dios le ha dado de ser madre y procreadora de vida.

Al menos queda el consuelo de que todos los comentarios añadidos a esa actualización en Facebook condenaban sin titubeos tan infeliz decisión por parte de esta buscadora de empleo. Es decir, no hemos llegado a la situación en la que este tipo de actitudes sean felicitadas y promovidas. Esperemos que Dios se apiade de ella y que si llega a la vejez, no sea esta una llena de soledad extrañando los hijos que nunca tuvo por estar tan afanada por un puesto de trabajo en aquellos lejanos días de juventud.

Actualizado

Estamos claros en que es muy probable que esta chica no se haya ido a esterilizar específicamente con la finalidad de mercadearse bien en el mercado laboral. Quien sabe en verdad porque lo habrá hecho. Lo que si es cierto, e igual de triste, es que ahora piense que eso es una destreza o habilidad que la coloca con ventaja frente a otras mujeres que si puedan y/o deseen tener hijos.

Lo más patético de todo es que quizá tenga razón.