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Qué es esto

Una traducción de caja de vidrio.

Casi todas las Biblias te piden que confíes. Lees «amó» y tienes que creer que ahí, en el griego, dice lo que alguien decidió que dice. Raíz existe para que no tengas que confiar: puedes mirar.

Qué hace

Cada palabra en español está amarrada a la palabra hebrea o griega que traduce. Tocas «amó» en Juan 3:16 y aparece ἠγάπησεν: su forma exacta, lo que significa, y las otras 142 veces que aparece en el Nuevo Testamento. No es un interlineal en otra página: es el lector mismo.

Eso permite algo que no es menor: que puedas corregirnos. Este proyecto ya cambió un versículo porque un lector que no sabe hebreo vio que dos palabras estaban intercambiadas — las vio porque la plataforma se las mostró.

De dónde sale el texto

Del original, y solo del original: el hebreo del Códice de Leningrado y el griego crítico. Nunca de otra traducción. Es fácil de comprobar: en Mateo faltan tres versículos que la Reina-Valera sí trae (17:21, 18:11 y 23:14). No los quitamos por gusto — no están en los manuscritos más antiguos. Si hubiéramos copiado a la Reina-Valera, estarían.

Cómo se hizo

Con un motor propio, Alef, construido para una sola cosa: que traducir mal sea difícil. Un glosario que obliga a traducir la misma palabra igual siempre. Auditores independientes que revisan al traductor — el que traduce nunca se aprueba a sí mismo. Verificadores que comparan cada palabra española contra cada palabra del original y rechazan lo que no cuadra. Y al final, siempre, una persona que lee y sella. Ningún libro entra aquí sin eso.

Sí, hay inteligencia artificial adentro. Pero el aporte no es esa pieza — esa se puede cambiar mañana. El aporte es el cerco de control que la rodea. Y hay una regla que no se negocia: ningún modelo escribe un versículo. El texto se sirve siempre desde la base de datos. Malcitar la Escritura aquí no es improbable: es imposible por construcción.

Lo que no es

No es una Biblia de púlpito que compita con los comités de eruditos. Es un microscopio, no un púlpito. No te dice qué creer: te muestra lo que dice el texto, en su idioma, con todas sus conexiones, y la interpretación es tuya. Donde el texto es disputado, verás las opciones — nunca elegimos en silencio.

Tampoco somos los primeros en usar inteligencia artificial para traducir la Biblia, y no pretendemos serlo. Otros llegaron antes, en inglés. Lo que ofrecemos es esto: una traducción al español donde puedes verificar cada palabra por ti mismo.

Por qué es gratis

«De gracia recibisteis, dad de gracia.»

No hay plan de pago, ni cuenta premium, ni versión completa detrás de un muro. El texto se publica con licencia CC BY-SA 4.0: puedes copiarlo, imprimirlo, repartirlo y construir encima. Lo único que pedimos es que lo que hagas con él siga siendo igual de libre.

Está a medio hacer, y se nota a propósito

Faltan libros, y el catálogo te dice cuáles. Preferimos que veas el trabajo en curso a fingir que está terminado. El Antiguo Testamento se está traduciendo mientras lees esto.

Empezar a leer →

Leer el informe técnico, con las cifras y las limitaciones →