“Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia... Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.”
Entra a la mayoría de las iglesias evangélicas hoy y encontrarás una figura.
Tiene nombre propio y artículo definido: el pastor. No uno entre varios — el pastor. Con mayúscula, en los boletines, en la app, en la marquesina.
Tiene oficina más grande. Sueldo más alto. Púlpito propio. Autoridad final sobre la visión, los temas del domingo, las decisiones de finanzas, los nombramientos, los rumbos. Un hombre, con esposa e hijos fotogénicos, con título de "pastor principal", "senior pastor", "pastor líder", "head pastor" — el del rostro en la fachada.
Y la gente asume que así siempre fue. Que el Nuevo Testamento habla de esa figura. Que el apóstol la dejó establecida.
Abre tu Biblia sin el filtro denominacional. Busca.
Un solo oficio
Hechos 20. Pablo convoca desde Mileto a los líderes de la iglesia en Éfeso. No manda a buscar "al pastor" — singular, con artículo. Escucha el texto:
Hechos 20 · 17“Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.”
Plural. Ancianos. De Éfeso. Una ciudad grande, una ekklesía influyente, más de 10 años de ministerio paulino — y cuando Pablo reúne a los líderes, no aparece UNO. Aparecen VARIOS. Todos con el mismo título: ancianos.
Y unos versículos después Pablo les dice algo aún más demoledor:
Hechos 20 · 28“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor.”
Lee con cuidado. En el versículo 17 los llama ancianos. En el versículo 28 los llama obispos. Y les manda apacentar — es decir, ejercer el oficio pastoral.
Tres términos. Mismas personas. La misma palabra de Pablo, el mismo discurso, la misma gente.
En la lengua original: Ancianos — los mayores con experiencia y carácter probado. Obispos — supervisores, los que vigilan el rebaño. Apacentar — verbo, la acción de pastorear.
Tres palabras. Un solo oficio. Nunca tres rangos jerárquicos. Nunca un "obispo" encima de "ancianos" encima de "pastores". Nunca uno sobre los demás. Siempre plural. Siempre iguales. Siempre bajo una sola cabeza: Cristo.
El patrón entero
Y Hechos no es aislado. Es el patrón entero del Nuevo Testamento.
Hechos 14 · 23“Y constituyeron ancianos en cada iglesia.”
Pablo y Bernabé no constituían "un pastor" por ciudad. Constituían ancianos — plural — por cada ekklesía local.
Tito 1 · 5“Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad.”
Pablo ordena a Tito plantar ancianos. Plural. Por ciudad. Nunca "un pastor principal por ciudad".
1 Pedro 5 · 1-2“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos... apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella.”
Pedro — el apóstol, autoridad suprema si alguno la tuviera — se presenta como "anciano también". Uno entre los ancianos. No "el apóstol principal con autoridad sobre los ancianos". Uno entre ellos. Y les dice a todos los ancianos que apacienten — verbo, acción, no título.
Filipenses 1 · 1“A todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos.”
Plural. Obispos (los ancianos), diáconos (los servidores). Dos oficios — y ambos en plural. Ninguno singular.
Del sistema posterior
Entonces ¿de dónde salió "el pastor principal"?
No del Nuevo Testamento. Del sistema posterior. Del mismo proceso que tomó la ekklesía simétrica y la verticalizó, que tomó el pan partido en mesa y lo redujo a rito, que tomó el sacerdocio universal y lo concentró en una clase profesional.
El sistema romano le dio a Occidente un modelo: un hombre-obispo sobre otros, luego un obispo-principal sobre los obispos, luego un patriarca sobre los obispos-principales, y finalmente un papa sobre todos. Pirámide clerical, ladrillo por ladrillo, durante siglos.
La Reforma golpeó la pirámide papal — pero en muchos casos no demolió la pirámide, solo achicó el área. Copió el modelo jerárquico con nuevos nombres. Donde había "papa", puso "pastor principal". Donde había "catedral", puso "megaiglesia". Donde había "eminencia", puso "reverendo doctor".
Y el evangelicalismo moderno fue aún más lejos. Construyó alrededor del "pastor principal" toda una industria: conferencias de liderazgo, escuelas de preparación ministerial, revistas para pastores, fondos de retiro pastoral, honorarios de predicación, líneas de productos personales.
Toda esa estructura asume el patrón que el Nuevo Testamento no tiene.
La respuesta apostólica
Y el sistema venderá una explicación que suena humilde: "alguien tiene que liderar", "la unidad requiere una cabeza", "el equipo necesita un capitán".
La respuesta apostólica está en Pablo, Pedro, Hechos y las cartas pastorales: sí alguien tiene que liderar, y son los ancianos — plural. Sí la unidad requiere una cabeza, y esa cabeza es Cristo mismo. Sí el pueblo necesita pastoreo, y lo reciben del plural de ancianos bajo la única cabeza del cuerpo.
No un hombre. Plural. Porque el pluralismo de ancianos es protección contra el abuso de autoridad. Es balance. Es sabiduría. Es corrección mutua. Es imposibilidad de culto a la personalidad.
Un hombre-pastor es frágil y peligroso. Un cuerpo de ancianos es bíblico y sano.
No es el pastor principal. Son los ancianos pastores.
Respira. No respondas rápido.
“El Nuevo Testamento conoce plural de ancianos bajo la única cabeza. Cristo.”
No respondas rápido. Siéntate en la pregunta hasta que duela. Todo lo demás es el Imperio con corbata.