Escribir este libro es, quizás, el acto más difícil de mi vida. Nací y crecí en el mundo que ustedes aman y sirven: mi abuelo es pastor, mis tíos son pastores y muchos de mis amigos también lo son. El sistema eclesiástico no es algo ajeno para mí; es el tejido mismo de mis relaciones, mi historia y mi trabajo. Por eso, les pido que lean estas palabras no como un manifiesto, sino como una confesión.
Durante más de quince años he guardado silencio sobre lo que encontré en la Escritura acerca del rol y el título del "pastor". He esperado pacientemente el momento que el Espíritu de Dios me indicara, y aunque he tenido oportunidades de ganar una posición dentro de la estructura religiosa, he preferido mantenerme al margen, porque esta verdad me atrapó de una forma que no pude negociar.
Un Llamado al Diálogo
Mi anhelo más profundo es que vean en estas páginas no un ataque a las personas, sino un examen honesto de un sistema. Amo a mi familia y a mis amigos en el ministerio más de lo que las palabras pueden expresar. Mi corazón anhela que ustedes también sean cautivados por las mismas verdades que a mí me han hecho libre.
Entenderé a quienes necesiten tomar distancia después de leer esto. He meditado en el costo personal y estoy dispuesto a asumirlo. Sin embargo, quiero que sepan, tanto quienes me comprendan como quienes no, que mi puerta y mi corazón siempre estarán abiertos para dialogar, para escuchar y para buscar juntos, con la Biblia en la mano, un entendimiento más profundo de la gloriosa Iglesia que Cristo diseñó.
Con todo mi amor y respeto, David Pinto